domingo, 26 de septiembre de 2010

Domingos.

Creo que hay toda una secuela psicológica tras el término "domingo".
El domingo... día de familia, de asado, de reuniones. Si lo encaramos desde los puntos anteriormente mencionados parece ser un término completamente inocente y lleno de vida.
Pero al mismo tiempo, la palabra "domingo" está al acecho, a la espera cautelosa de nosotros, inocentes, que esperamos el fin de semana para darnos algún cierto relajo después de la agotadora semana de trabajo/facultad/colegio. El domingo (mayoritariamente a partir de las 18 hs) llega y para quedarse aunque no por mucho tiempo).
El domingo se puede comenzar:
- Con un buen desayuno leyendo el diario (la parte de los chistes y horóscopos, o la revista que lo acompaña);
- Con más sueño, por haber dormido hasta las 13 hs del mediodía, y al ritmo del.. "Dale nene/a!, despertate!, ¿qué estás esperando para venir a poner la mesa?, tu papá ya esta con la carne en la bandeja, y con tus tios, primos, hermanos y familiares lejanos que llegaron anoche de Siberia estamos esperándote a VOS."
- Con una resaca que te parte al medio, en la cual no alcanzan los ibuprofenos de la farmacia de la esquina para hacerte reaccionar.

Luego de pasar un mediodía familiar, uno llega a su casa o termina de limpiar en caso de que su casa haya sido la anfitriona, y comienzan los trastornos: Me tengo que bañar, tengo que ordenar la ropa de toda la semana pasada que está acumulada en la silla usada como una especie de ropero ambulante en el cual se encuentra la mayoría de la ropa que no encontramos, tengo que terminar de leer el texto que nos pidieron para mañana, tengo que hacer la tarea, tengo que terminar de lavar la ropa, tengo que prepararle la comida a los chicos, tengo que fijarme si los nenes tienen tarea, tengo que ocuparme de todo lo que no hice el sábado.
Luego de esta serie de preocupaciones llega el momento de la depresión dominguera: No tengo ganas de hacer nada, odio que mañana sea lunes, ¿¡POR QUÉ YA LLEGO EL LUNES!?.
También es característico que los domingos tienen su clima especial aunque este soleado y con 39 grados, como para pasar una tarde en la pileta. ES DOMINGO, con eso alcanza y sobra.
El domingo pareciera que la noche llega mas rápido, uno nunca entiende por qué. Es como que el día se pone en contra tuyo para oscureccer mas rápido y las horas pasen a lo loco para que te quede menos tiempo para hacer TODAS las cosas que tenés que hacer, que las dejaste en stand by ayer, porque total "mañana es domingo, no hago nada."
Te das cuenta que esa frase está totalmente fuera de lugar porque... "¿CUÁNDO SE TE OCURRIÓ QUE LOS DOMINGOS NO HACES NADA? Los domingos haces mas cosas que en toda la semana junta!".
Para colmo tu marido, novio, papá lo único que hizo fue mirar hasta el ultimo partido de bolitas que hubo en el Congo Belga, y dicho sea de paso, no puede perderselo.
Llegan las 22 hs, y uno ya empieza con el post nervioso: "ME CHUPA TODO TRES HUEVOS". No voy a hacer la tarea, pongo toda la ropa a lavar, me baño mañana a la mañana antes del colegio/facultad/laburo, voy a resaltar todo el texto y después pido un resumen.
Conclusión: Una termina viendo "Lo que pasó en el partido de bolitas del Congo Belga", y se acuesta mas estresada de lo que se levantó.
¡DESPUÉS PREGUNTAN POR QUE EL LUNES ES TAN CANSADOR!

1 comentario:

sofia dijo...

Es tal cual jajaja sos una genia