Una vez, allá por enero de mis 16 años, me preguntaba ¿Por qué?.
Fue todo muy raro. Una amiga me dijo... "Mi papá me contó que los jóvenes nos creemos inmortales, que nunca nos va a pasar nada..." Y cuanta razón tenía. En ese momento todos los chicos que conocíamos a Flor nos dimos cuenta que nos hubiera podido pasar a cualquiera, pero Dios o el destino, para los ateos, decidió que ella no estuviera mas entre nosotros, que formara parte del cielo, y fuera a partir de ese doce de enero, un angelito más.
Fue muy duro para todos, incluso para los que nos habíamos alejado tanto.
Flor fue mi mejor amiga en séptimo grado, el año en que entro al colegio, y en octavo nos distanciamos, por peleas de nenas, sin sentido, ¿quién no las tuvo alguna vez, no?.
Lo que no te mata te fortalece, dicen. Si, tienen razón. Ese vinculo se rompió, pero ambas pudimos seguir con nuestra vida, pero nunca lo tomamos como algo tan drástico.
Cuando Flor falleció sentí todos esos recuerdos que me venían, uno atrás del otro, y parecía que estaban acribillandome por la espalda, como una especie de castigo. Así lo sentí yo: un castigo por que ella -una bailarina de primera, una hija increíble, una amiga de fierro, y una estudiante mucho mejor- no estuviera mas entre nosotros.
Pero, ¿a qué va todo esto?. Me acordé de ella más que nunca antes de ayer, el 28/09, cuando falleció la actriz Romina Yan.
Fue una muerte súbita, pero mucho no me importó como fue, al contrario, lo primero que se me vino a la cabeza fueron los recuerdos, chiquititas, el Rincón de Luz, el corazón con agujeritos (yo soñaba, a mis 4 o 5 años ser Sol, la nena que cantaba con ella en el video) y por supuesto su mamá Cris Morena.
Los recuerdos de una niñez, toda una niñez, porque "Belén" era mi compañera de todas las tardes, y soñaba con viajar acá, a Capital Federal, para conocerla y estar un rato en el Rinconcito de Luz. ¡Las veces que habré llorado, y mi mamá me habrá consolado al sonido de: "Es una novela hija" !. Para mi era tan real todo, yo quería ser una huérfana más y cantar y soñar con la Ventanita del altillo.
Fue una niñez increíble, fui criada con las novelas de Cris Morena, y Romi estuvo en la mayoría de ellas, y estoy feliz por eso. Se veía a simple vista que era muy muy humilde, y una persona increíble.
Ojalá les de fuerzas a sus amigos y familiares para que sigan adelante, como hizo Flor con nosotros. Y voy a estar eternamente agradecida por iluminar mis tardes, y por estar en tantos corazones, que por siempre la recordarán.
¡Hasta siempre Romi!¡Nos vemos en el hermoso lugar en el que estarás por ser una persona tan buena!.
¡Gracias Totales, Genia!
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